
La mayor parte del café que tomamos es una mezcla de cafés. A menudo el gusto uniforme de una mezcla consigue mediante granos provenientes de diferentes partes del mundo y de diferentes especies de plantas. Las mezclas más conocidas apuntan a que su gusto se mantenga igual, no importa cuáles sean los granos que lleguen al mercado.
Los granos de la variedad robusta, generalmente más económicos y de baja calidad, cultivados a gran escala y cosechados menos selectivamente, se utilizan en mayor proporción en una mezcla. Otros granos de variedad arábica, de mejor calidad, se utilizan para agregar sabor, cuerpo y el deseado toque de acidez.
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