
Más adelante,en 1947, un escritor inglés descubrió que, en la zona de Buganda en África central, el café se utilizaba como parte de un ritual de hermandad de sangre.
Un grano de café (la mitad de uno entero) se empapaba en sangre y se le ofrecía a otro hombre para que lo comiera.
En Etiopía, en donde se originó el grano de café arábica, el café es el elemento central de un tranquilo pero cuidadoso ritual social. En primer lugar se tuestan los granos verdes en la mesa. Luego se hacen pasar a todos los presentes para que así todos puedan disfrutar del aroma del café recién tostado.
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